Para opinaelbalon.com
Comunicaciones en la administración de
Roberto Arzú pudo presumir muchas cosas: equipo arrollador, campeón,
tetracampeón, goleador. Cualquier adjetivo podía presumir ese equipo, sin
embargo, nunca fue un club sano.
Durante los 14 años que duró esta etapa
gloriosa en un comienzo y de pesadilla al final, Comunicaciones y su
presidente, nunca pudieron ser un club ejemplar. El equipo se llamaba Club
Social y Deportivo Comunicaciones, lo social tenía mucha razón, era más un club
familiar y lo deportivo, pues vamos a lo obvio. Desde 2008 los cremas responden
al nombre de Comunicaciones Fútbol Club, porque es eso, un club de fútbol, de
nada más. Sin tocarnos el corazón, decimos que es una empresa.
Comunicaciones FC es de Ángel González, un
empresario mexicano, que dejó el club para que Pedro Portilla lo presidiera.
Desde el cambio de administración el cuadro albo se ha convertido en lo que
nunca fue en su anterior época: un equipo sano económicamente,
administrativamente, deportivamente y un club ganador, como a lo largo de su
más de 60 años de historia.
Los exitosos en esta etapa son visibles: 7
títulos desde diciembre de 2008. No ha habido año desde el cambio de
administración en el que Comunicaciones no haya dado aunque sea una vuelta
olímpica.
El equipo deportivamente es ejemplar, no
depende de un futbolista, como en el pasado. Gana como equipo, juega como
equipo. La unidad del camerino es envidiable por cualquier club nacional. Las
fuerzas básicas rinden fruto: 15 futbolistas de un total de 26 son fabricados
en la cantera crema. Dos de sus héroes en la final del tricampeonato son
producto de las inferiores.
Económicamente se cree podría ser más
poderoso que en el pasado, aunque la actual administración prefiere por apostar
por los jugadores de la casa y refuerzos viables económicamente, tema que ha
dado mucho de qué hablar. Los jugadores reciben sus pagos puntualmente.
Administrativamente hablando el club
funciona de maravilla. Hay que voltear al pasado reciente para ver como malas
decisiones pueden acabar con despidos. Repito lo de la empresa, aunque duela:
si el administrador no opera como debe, se conseguirá otro, el club va primero.
Comunicaciones recibirá el 2014 con
felicidad y títulos, con hambre de gloria, con sed de escribir en letras doradas
en los libros de la historia. Los cremas, consientes que puede ser un año
histórico, seguirán con su plan de jugadores de la casa, refuerzos nacionales
puntuales y extranjeros que rindan lo que deben rendir.
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