sábado, 14 de junio de 2014

Día 3: sorpresa tica

El fútbol es un deporte de hombres y no de nombres, frase que se le puede acreditar a muchos, incluso a un uruguayo llamado Carlos Miloc. Miloc es un mito en Monterrey y en Ciudad de Guatemala, por muchas cosas, el tema no es ese. El tema es que hoy, un equipo de hombres, centroamericanos, de carne y hueso, venció a un equipo de nombres, un equipo con tres figuras de nombre.

Cuando FIFA sorteó los grupos para la Copa del Mundo de Brasil 2014, a Costa Rica le tocó bailar con las más bonitas (o feas). Los ticos, muy sonrientes y positivos, como la raza superior que son, aceptaron el reto confiantes que sus muchachos, legionarios en su mayoría, iban a poder dar la cara ante tres escuelas de fútbol: inglesa, uruguaya e italiana.


La primera prueba fue la uruguaya, la cual, la pasaron de manera excelsa. Solo un penal muy dudoso, pudo evitar pasar el examen con 100 unidades netas. Cavani puso el 1-0 en Fortaleza. Costa Rica dudó un momento, todos dudaron.

La segunda mitad, pareció que Costa Rica cambió de chip y, se colocó uno más moderno y atrevido. Joel Campbell colocó el empate a uno, lo que dio paso al 1-2 que lo anotó Duarte, nacido en Nicaragua. Increíble, Costa Rica tiene esa magia de permitir a un nica a anotar en una Copa del Mundo.

Uruguay se vio obligado a salir y entonces el recién ingresado, Marcos Ureña puso el 1-3. Delirio tico en Brasil, delirio tico en Costa Rica, delirio tico en la Copa del Mundo.

Maxi Pereira mostró el lado negativo de Uruguay, ese lado que tienen los uruguayos, pero que no había tenido que mostrarse. El internacional charrúa intentó dar una patada a un costarricense y el referí, decidió de manera correcta, mandarlo a los camerinos.

Costa Rica tendrá dos pruebas más: ante italianos e ingleses. Deberá sacar la tarea en una, para volver a los octavos de final del mundo, como en 1990. Costa Rica puede, debe soñar. Atreverse.

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