martes, 4 de marzo de 2014

Tricampeones

Comunicaciones es tricampeón del fútbol nacional tras remontar una desventaja de tres goles. La aparición del genio blanco, José Contreras y de la garra crema de Paolo Suárez, mandaron la final al alargue para luego permitir a Jorge Aparicio vestirse de héroe y ganar el título 27.

Comunicaciones había perdido la ida 2-0 en el Estadio Del Monte. Durante el jueves, viernes y sábado se habló de remontada, el cuadro albo confiaba en la épica.

Sin embargo, Heredia se adelantó en el marcador y puso a los cremas al borde del KO. Anderson Andrade, tras una contra de Enrique Miranda, entró como rayo al área y marcó el 3-0 en el global. Todo el norte del país celebró un campeonato que estaba prácticamente ganado para Heredia. 

Como si de película de terror se tratara, Comunicaciones vio como dos de sus pilares salieron tocados del terreno de juego. Jairo Arreola abandonó por Carlos Mejía y Jean Márquez dejó el campo por Jorge Aparicio. El panorama no pintaba para ver un tricampeón, el lleno total en el Cementos Progreso dudaba de una remontada alba. 

Hasta que llegó la segunda mitad. Apoteósica, el adjetivo que la define mejor. Para entrar en los libros de la historia de Comunicaciones y del fútbol nacional. Segundo tiempo de genios, de locos. 

Fue Minor López, como si del destino se tratara, quien abrió en banda. Carlos Figueroa, ese mismo de los 11 títulos, mandó el centro templado y fue José Contreras que cabeceó el balón y dio vida a los cremas. 

Pero quedaba mucho aún, Contreras comandaba el fútbol albo. Como si de rabia se tratara, como si fuera una convulsión, el mismo Moyo se inventó el mejor gol que la historia de las finales ha visto. Dejó pintado a un herediano con una elegante espuela y sacó un derechazo a la inmortalidad. «¡Con huevos!» se leyó en los labios de jutiapaneco, tras marcar el 2-1 que acercaba a Comunicaciones al tiempo extra. 

El estadio era una caldera, era el infierno, aquella cancha donde los grandes se hacen pequeños y donde Comunicaciones es el único equipo que gana. 

La mesa estaba servida, los cremas encimaban, dominaban y Heredia se resguardaba en sus contras y en su portero Calderón. 

De libreto o libro, el empate. Cuando el mismo Contreras tuvo el balón de espaldas al marco y decidió en una milésima de segundo cederla a Suárez, como el 10 y líder que es, ya todos sabían que era el 3-3. Paolo Suárez de zurda colocó el balón en las redes y mando al alargue el partido. Comunicaciones tocó el cielo, la remontada estaba a punto de consumarse. 

El tiempo extra fue testigo de como Minor López fallaba el gol del título, un final perfecto para un jugador tan determinante como el quetzalteco. Pero la historia es larga y caprichosa, tenía un final mejor. 

Joseph Calderón y Wilson Lalín fueron amonestados, en el caso del panameño fue expulsado por doble amarilla. Los visitantes, que atónitos veían como se les escapaba el título, tuvieron que improvisar y mandar a Robin Betancourt al marco. Los penales esperaban. 

Contreras, el héroe, erró el penal. Pero Paredes, otro héroe, se encargó de empatar los cartones. Luego fue Bryan Ordóñez que marcó. Los cremas acariciaron el título gracias al poste de Hetzon Pereira. Benítez anotó su penal y Carlos Figueroa lo falló ante Betancourt. Paredes, así como siete días antes, mandó el balón a las redes con el carácter de un capitán con 100 capitanías. Wilfred Velásquez golpeó el travesaño y destinó a Jorge Aparicio como héroe y revelación. 

Aparicio debutó en Liga Nacional ante Heredia en ese mismo campo, una noche de octubre. El destino lo puso de sexto pateador, la historia y tradición lo vistió de crema y su derecha dio el tricampeonato a Comunicaciones. 

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